La página que hoy presentamos está dentro en un nuevo proyecto. Lleva por título “Mi abuelo me contó”. Aquí os mostramos un fragmento.
MI ABUELO ME CONTÓ porqué su habitación está llena de máquinas de escribir antiguas. Son todas de hace muchísimos años, de la marca Underwood y Remington. Algunas tienen borradas las letras de las teclas, aunque la mayoría están muy bien conservadas. Y en cada uno de los rodillos de las máquinas hay un folio con el título de una novela. Mi abuelo me contó que cuando se jubiló y dejó de trabajar no sabía qué hacer con su tiempo y se sintió vacío, como si le faltara algo. Entonces se dijo: “Con todo lo que he vivido en mi vida podría escribir cientos de novelas”. Y se compró una máquina de escribir para comenzar su novela. Pero después de escribir el título de la novela no se le ocurrió nada más y abandonó su primer proyecto literario.
Mi abuelo me contó porqué dejó la hoja, con el título escrito, en la máquina. Un día se le ocurrió una nueva novela, pero en lugar de quitar la hoja para empezar a escribirla, se compró otra máquina nueva para comenzar su nueva narración, de ese modo podía podía continuar su primera novela si un día se sentía inspirado y a un mismo tiempo comenzar la nueva. Pero después de escribir el título de esa segunda novela le ocurrió lo mismo que con la anterior. Así una y otra vez, hasta llegar a tener una habitación llena de máquinas con un montón de novelas por escribir. Por eso cada mañana mi abuelo se pasea por su habitación, leyendo el título de sus futuras obras mientras fuma su pipa en busca de inspiración. Y si te quedas mirando el humo que sale de ella puedes imaginar que por ahí se le escapan las ideas para sus novelas.
martes 8 de abril de 2008
Mi abuelo me contó.
lunes 24 de marzo de 2008
La Gran Orquesta de los Animales.
El Canibalibro, ese libro que contiene incontables libros que ha ido devorando, nos descubre entre sus páginas el inicio de un cuento infantil ilustrado titulado “La gran orquesta de los animales”.
La Gran Orquesta de los Animales.
El director de orquesta del que os voy a hablar no era un director cualquiera. Más que un director de orquesta, Rudolf Klimosky, que así se llamaba, era un domador. En una mano tenía una batuta y en la otra un largo látigo de cuero. Vestía un elegante frac y llevaba unos zapatos brillantes donde te podías reflejar. Se peinaba hacía atrás sus largos cabellos blancos y dirigía sinfonías, sí, y tenía una batuta, sí, pero su orquesta no se parecía a ninguna más. En lugar de músicos con instrumentos, su orquesta la constituían todo tipo de animales e insectos. El director de orquesta hacía sonar con su látigo y su batuta a las fieras. La orquesta se componía de serpientes de cascabel, monos, tigres, elefantes, moscas, libélulas, pelícanos, cigüeñas, perros, gatos, ratones, caballos, gorriones y muchos más animales.
Y todos los animales amaestrados por el gran Klimosky ladraban, pataleaban o rugían al son de su batuta. En lugar de violines había moscas que aleteaban. En lugar de tambores había elefantes que movían sus patas. Había gorriones en lugar de tenores. Sapos donde debía haber trombones. Y todos conjuntados eran capaces de interpretar las cuatro estaciones o la quinta de Bethooven. Eran capaces de interpretar la Primera de Mahler y las variaciones Goldberg sin un solo error. Nunca el sonido de las fieras había sido tan dulce como con esta peculiar orquesta.
Continuará...
jueves 13 de marzo de 2008
El nacimiento del Chico Intermitente.
Donde os presentamos el discontinuo origen del Chico Intermitente, su entrecortada llegada al mundo y de como sus seres queridos deben aceptar su extraña alternancia.
lunes 3 de marzo de 2008
Hotel Carnaval.
En El Canibalibro descubrimos una curiosa correspondencia entre un dibujante y un escritor, en la cual el primero escribe cartas con imágenes y el segundo utiliza palabras para responder. Iremos mostrando las sucesivas cartas de esta singular obra artística y epistolar.
Título: "El Ex fumador"
Enviado el 21 de Febrero de 2008.
RESPUESTA AL “EX FUMADOR”
Enviado el 03 de Marzo de 2008.
Admirado dibujante,
Recibí tu carta con el “Ex fumador” hace ya dos semanas, desde entonces, casi a diario, he pensado en cómo contestar a tu mensaje. Si escribiendo la historia del personaje de la imagen, pues de eso modo hemos trabajado en la construcción de algunos relatos, o relatándote hasta que punto me sentía como ese “Ex fumador”, igual de incomodo, en una silla demasiado pequeña, en uno de esos lugares tan propios de Hopper, lugares donde el tiempo se detiene, como ese ex fumador que fuma, sin ojos, para no verse a sí mismo. No conseguía sentarme a redactar mi respuesta, pero finalmente más que respuesta, lo que te envío es la invitación para vivir en la habitación de un peculiar hotel durante una temporada. Se llama Hotel Carnaval.
HOTEL CARNAVAL.
En el Hotel Carnaval está prohibido inscribirte con tu nombre real. Si los dueños del hotel llegasen a enterarse, no sólo quedarías expulsado, sino que nunca más podrías entrar. Al Hotel Carnaval se entra para ser otro, para vivir otra vida. Tu vida ensoñada. Al Hotel Carnaval se viene a descansar, pero a descansar de tu propia vida, de tu personaje, a quitarte una piel para vestirte con otra.
Por eso tienes que entrar con un nombre falso y vivir alojado como la persona que siempre quisiste ser, siempre, eso sí, que no seas tú mismo. Tienes que adoptar otra vestimenta, otro acento, otra manera de comportarte, como el personaje que siempre has soñado ser. En el Hotel Carnaval no hay personas, hay personajes y sólo se puede saber su situación geográfica con el mapa secreto que se distribuye entre sus selectos clientes. Algunos dicen que cada año cambia su localización, y se sitúa en un país diferente, ya que el Hotel Carnaval más que un lugar, es un concepto, una manera de vivir. Suele rodearle un frondoso bosque o una espesa niebla.
He oído afirmar a muchos de sus clientes que, aunque nadie conoce al Director, es un viejo prestidigitador retirado, aunque otros defienden la teoría de que se trata de todo un club de viajeros jubilados que quisieron dedicarse a un último entretenimiento o juego intelectual, antes de morir. Sea como sea, merece la pena vivir otra vida dentro del Hotel Carnaval.
Cuando llegas, te recibe Salvador, el recepcionista, un hombre que habla más de quince idiomas diferentes y que cada día lleva una máscara distinta. En su mesa tiene un gran libro donde los visitantes escriben su nombre falso. Después, la primera puerta que uno cruza es un gran espejo, que va abriéndose, mientras te reflejas en él por última vez. A continuación dejas que te lleven las maletas unos botones uniformados y ciegos, para que de eso modo no te puedan reconocer en otro lugar, para que seas más libre aún interpretando a tu personaje. Bajas unas escaleras de caracol que van a dar a un sótano por el que llegas a una habitación donde hay cientos y cientos de maletas ordenadas y clasificadas, por época, estilo y tipo de personaje. Un amable empleado te invita a que dejes la tuya y te incita a que recojas la que creas más adecuada para tu nueva vida. Es un lugar que parece salido de un sueño, pero es real. Ahí están todas las maletas que los clientes dejan al llegar y tú puedes coger la que quieras. Según dicen, esas maletas extraviadas en aeropuertos y estaciones de tren que nadie sabe qué ha sido de ellas, fueron robadas por los empleados del Hotel y trasladadas hasta él para ponerlas al servicio de su excéntrica clientela. Y allí están, en esa gran habitación, esperando que alguien llegue para interpretar con ellas el personaje que llevan soñando toda una vida. Así mismo hay otras dos salas comunicadas. En una hay todo tipo de complementos, paraguas, sombreros, guantes, corbatas, tocados, abanicos, gemelos… etc. Y en otra una gran tienda con vestidos de hombre y mujer de mil estilos diferentes. Es una manera de crear mejor tu pequeño mundo, tu representación, tu vida inventada. Cuando vas a la zona de las habitaciones compruebas que hay varios pasillos que se cruzan entre sí en una red prácticamente incomprensible. En los pasillos hay innumerables puertas de diferentes colores y tamaños, de las que entran y salen hombres vestidos de modos muy diferentes, como si viviesen en varios siglos al mismo tiempo.
Cuentan que hay gente que quiso quedarse a vivir para siempre dentro de su alter ego en el Hotel, pero fueron expulsados. Ya que una persona que vive siendo otra durante un año más que adoptar un disfraz, se ha mudado para siempre en otra y eso rompe las reglas del juego. Y es que respecto a ciertas reglas son bastante estrictos. Por ejemplo, si algún encargado del hotel sospechase que alguno de los datos y anécdotas que los clientes han dejado caer en la conversación es algo real, vivido y no inventado, serían expulsados inmediatamente por la seguridad del Hotel.
Espero que ya hayas adivinado que el “Ex fumador” está en una pequeña sala de espera del Hotel Carnaval. Yo acabo de pasar por la recepción, lugar desde el cual te escribo esta carta. En estos momentos dejo mi antigua piel en la entrada y me dirijo hacia la habitación que me han asignado, decidido a ser aquel que creo que debo ser. Tú también estás invitado, sólo tienes que decidir si quieres venir.
Espero con impaciencia tu respuesta.
miércoles 27 de febrero de 2008
El Chico Intermitente contrata a un detective.
El Chico Intermitente regresa a las dispersas páginas del Canibalibro. Seguro que desaparecerá otra vez, y nada sabemos de cuando le volveremos a ver.

lunes 18 de febrero de 2008
Margaret Dark tras el telón.
En el “El Canibalibro” seguimos descubriendo páginas que añaden un poco de luz a la oscura figura de la escritora Margaret Dark. Como casi todo lo que rodea a esta inmortal poeta de las sombras, este nuevo hallazgo surgió de manera casual. Estábamos paseando por la zona de la Opera de Madrid cuando decidimos entrar en una pequeña tienda de segunda mano especializada en literatura de ciencia ficción y de terror. Rebuscando en sus polvorientas estanterías, concretamente hojeando “El rey de la máscara de oro” de Marcel Showb, encontramos, entre sus páginas, cuidadosamente doblado, el cartel de una representación teatral. Y más grande no sé si fue nuestra sorpresa o nuestra satisfacción al comprobar que se trataba del cártel de la obra “Margaret Dark, a play” basada en el libro “ Dear Darkness”. A biography of Margaret Dark” de Soma Raniki. El cartel indicaba que había sido estrenada en una sala de Nueva York, “The Longwinter Theatre”, que según investigamos posteriormente era conocida dentro del circuito del “Off-Broadway” como una de las que hacían propuestas artísticas más radicales, especializada en teatro alternativo, performances y poesía marginal. La obra, en concreto, estaba dirigida por el director Checoslovaco Kasimir Olive, del que no hemos encontrado ningún otro trabajo reseñable e interpretado por la actriz Tira Landerk en el papel de la inmortal escritora.
Aquí os mostramos el cartel de la obra: 
Como pueden imaginar, después de este descubrimiento investigamos más detalles sobre la representación en cuestión, ya que hasta el momento desconocíamos su existencia. Averiguamos que la obra consistía en una larga conversación en el que el personaje de Margaret Dark dialogaba con un cuchillo, o más concretamente con un actor disfrazado de cuchillo. La escenografía consistía simplemente en una silla, una mesa, un ataúd y una ventana. A través de la ventana se producían constantes efectos lumínicos que simulaban relámpagos, acompañados de efectos sonoros que consistían básicamente en truenos, gritos y música dodecafónica.
Durante las extensas cuatro horas que duraba la representación, la actriz que interpretaba a Dark, Tira Landerk, sostenía entre sus manos un gato. Aunque cuentan que no era siempre el mismo, ya que era habitual que se escapase de sus brazos en mitad de la representación y desapareciese en busca de las pequeñas hordas de ratones que habitaban los pasillos de “The Longwinter Theatre”, un antiguo sótano que había servido como almacén de comidas durante décadas. También se dice que la actriz protagonista se quejaba constantemente de tener las manos arañadas por los felinos que sostenía, animales callejeros que el propio director encontraba entre los cubos de basura de su casa, situada en un pequeño callejón del Greenwich Village.
Por desgracia, la obra duró en escena menos de lo que anunciaba el cartel, pero el reducido número de espectadores que acudían a ver la representación, lo hacían casi a diario, eran una pequeña, pero fiel legión de seguidores de la oscura escritora, y cada noche presenciaban la actuación como quien acude a un culto religioso, tan serios y concentrados que parecían estar en éxtasis. Cuentan que uno de los motivos del fracaso pudo ser la polémica escena que sucedía completamente a oscuras, momento en el que cual sólo se escuchaba por los altavoces de la sala agudos y torturados gritos, acompañados de aullidos de lobos y llantos de bebé, destinados a provocar el terror en el espectador. Y lo provocaba, pero por otra razón. Por lo visto, después de esa total oscuridad, algunos espectadores se quejaban de que les habían robado la cartera. Parece ser que alguien aprovechaba la oscuridad para delinquir, así que se produjeron muchas denuncias del público, con lo cual le acompañó bastante mala prensa desde el principio, algo que sin duda afectó a su escaso éxito.
Otro de los motivos de su poca aceptación, pudo ser, que algunos seguidores de los libros de la señorita Dark, los más integristas respecto a sus textos, no estaban de acuerdo con la visión que se daba de su admirada autora y provocaron algún disturbio a la entrada de la sala de teatro, agrediendo y lanzando huevos a los espectadores que acudían a verlo. Pero a pesar de su escasa aceptación, algún crítico teatral, como Alvy Burton, llegó a decir: “Ese hombre, interpretaba tan fielmente a un cuchillo, que pensé que si me acercaba a saludarle, podría cortarme”. El elogio iba dirigido a Horace Vernon, que interpretaba al cuchillo que interpelaba durante la actuación a Margaret Dark. Y así como Tira, la actriz que interpretaba a Margaret, decidió dejar la interpretación después de su trabajo en esta obra, (Según dicen algunos compañeros de profesión se metió demasiado en el papel de Miss Dark y sufrió un pequeño cambió de personalidad que la llevó a acercarse a algunas sectas, lo que provocó que abandonase el noble arte de la interpretación y se casase con un hombre que afirmaba ser un alienígena que había aterrizado en Ohio) el señor Horace Vernon se consagró como un secundario de calidad dentro de los circuitos teatrales de Nueva York, con papeles como La tetera de “La Bella y La Bestia” o un Cerezo parlante en una adaptación contemporánea de “El jardín de los cerezos” de Chejov.
Dentro del anecdotario de la obra también cabe destacar que Tira Landerk llevaba una gran prótesis nasal para asemejar su rostro al de Margaret Dark, aunque incluso sin ese detalle ya era misteriosamente parecido a la escritora. De hecho, la prótesis de látex fue creada por el mismo equipo de maquillaje que hizo la prótesis de Nicole Kidman en “Las horas”, (que fue la primera vez que una nariz de latex se llevó un Oscar a la mejor interpretación femenina).
Otra de las anécdotas que rodean a esta representación, que para nuestra desgracia no pudimos ver, es que la idea inicial no consistía en ese largo diálogo entre escritora y cuchillo, sino en un musical, de estética gótica, cuyo nombre iba a ser “Love and Blood” y cuyo número estelar sería la canción final, “El vals de la ciénaga” en el que Margaret bailaría un vals con un cadáver.
Esperamos que algún empresario teatral de nuestro país tenga el buen juicio de reponer esta obra, pequeña joya para todos los que adoramos a Margaret Dark. Quizá eso serviría para animar a que los editores comiencen a reeditar algunas de sus obras más importantes y para que la posteridad le reserve un lugar a la altura de la gran Margaret Dark. Aunque, quién sabe, quizá su futuro tenga que ser como fue su presente, oscuro como una larga noche de invierno.
Aquí pueden contemplar otra fantástica portada de uno de los libros de la autora recuperada recientemente por Javier Olivares.
Refulge la luna sobre mi cuchillo.
Y aquí la portada del libro “Dear Darkness”, que sirvió de base para la interpretación teatral, otro prodigioso hallazgo de Javier Olivares.
miércoles 6 de febrero de 2008
Genevieve, musa y amante.

En esta obra de Valeriano Bozzil podemos admirar la belleza de la joven Genevieve la primera vez que un artista decidió pintarla. Para los que aún no la conozcan, Genevieve fue algo así como la Kiki de Montparnasse de “Los Insolitistas”, movimiento artístico que ha pasado sin pena ni gloria por la historia del arte del siglo pasado y al que pertenecieron pintores como “El pintor del humo”, “El pintor de autorretratos” o “Flora, la mejor pintora de flores del mundo”, entre muchos otros.
Genevieve era la musa y la amante de este movimiento. En realidad era una prostituta, pero por lo visto “Los Insolitistas” vieron en ella algo que nadie más vio. Decían: “Es un ángel de los suburbios”. Y por eso fue la modelo de casi todos los pintores que pertenecieron al movimiento del Insolitismo. Este grupo de artistas fue así bautizado por Duncan Farrewel, periodista londinense y joven adinerado que llegó a Paris con ansia de entrar en los círculos artísticos parisinos y que dedicó su vida periodística a reivindicar a “Los Insolitistas”. En su primera exposición escribió un artículo en el que comenzaba diciendo: “Puedo asegurar, sin temor a equivocarme, que son los artistas más insólitos que yo haya conocido. Y si la posteridad no les tiene reservado un lugar, quizá es que yo no sepa nada de arte.” Pero Genevieve realmente no entendía a esos personajes insólitos. Y es que tenía que ser un impacto para una jovencita analfabeta relacionarse con aquellos seres tan extravagantes, tan poco convencionales, que vivían la vida entregados a su arte como suicidas.
La dulce Genevieve, que tan pronto vendía su cuerpo por las calles de Montaparnasse como pasaba la noche en el estudio de algún pintor, que era invitada a las exposiciones y a la que incluso se le dedicó un pequeño libro homenaje que crearon todos “Los Insolitistas” bajo el mecenazgo de Farrewel, con el objetivo de recaudar dinero para la pobre Genevieve, que estaba al borde de la miseria. Lo paradójico es que su estado se debía fundamentalmente a que ellos la “sablearon” durante años, pidiéndole dinero prestado un día sí y otro también, reclamando sus servicios sexuales sin pagárselos nunca y sobre todo perdiendo cientos de clientes por posar para ellos en sesiones que tampoco pagaban nunca. En su funeral se oyeron las siguientes palabras de la boca de Duncan Farrewell:
“Genevieve, la belleza pelirroja
que inspiró a toda una generación.
Genevieve, la musa, la amante, la madre.
Genevieve, la inolvidable Genevieve.
Era meretriz, sí, pero ¿acaso no lo es
también la inspiración, la gloria y la muerte?
Larga vida a Genevieve,
quizá la más insólita de todos los Insolitistas.”
Aquí podemos ver el primer retrato desnudo que se conserva de la joven. "Le vase exquis" algo así como el "El Jarrón exquisito". En la pintura Genevieve apenas rozaba la adolescencia, está realizada por su primer novio, un no tan joven estudiante de bellas artes italiano, Valeriano Bozzil, a primera vista el desnudo está tan en primer plano y es tan evidente, que sorprende comprobar la curiosa historia del cuadro, pues originariamente era un ejercicio de pintura centrado en la figura del jarrón, una simple naturaleza muerta mandada por el profesor del chico como prueba rutinaria de la carrera. El escaso interés que Valeriano demuestra por representar el encargo y la rotundidad del desnudo nos hace pensar que nuestra adorada Genevieve fue en ese momento engañada por primera vez por el mundo del arte. El retrato reside en un hall de una reconocida casa de citas de París, alcanzando en la subasta un precio que hubiese sonrojado incluso al caradura de Valeriano.
jueves 17 de enero de 2008
La mejor pintora de flores del mundo.

Flora era la mejor pintora de flores del mundo. Era tanta su precisión en el trazo, tan perfecta la elección de sus colores que la gente a veces creía estar contemplando flores reales. Flora pintaba flores en cada estación, en cada hora del día y en cada país que conocía. Viajaba para conocer otros tipos de flores y así poder retratarlos. Era tan alto su arte que la gente se acercaba a sus cuadros y no daba crédito a tanto realismo. Y se la conocía por su excentricidad a la hora de preparar sus exposiciones y mostrar sus cuadros. Su respeto por las flores era tanto que sólo exponía sus cuadros durante un tiempo, después desaparecían y nadie sabe donde se encontraban. Ella decía: Los cuadros como las flores, se marchitan con el tiempo. Y la gente se quedaba boquiabierta. Si es que parece tener tres dimensiones ese ramillete de de lilas, decían. Es más, decían otros, estas rosas huelen como si estuviesen en el rosal. Y Flora sonreía satisfecha porque toda su vida sólo había querido pintar flores. Hasta que un día dejó de sonreír. Un niño que correteaba por una exposición seguido de su madre que le recriminaba su mal comportamiento tropezó contra uno de los cuadros y cayó al suelo. Entonces la gente contempló cómo las flores se esparcían por el suelo. “Oh, es increíble, las flores han cobrado vida, qué grande es Flora”, dijo un seguidor de la pintora. Pero el resto se dio cuenta del fraude. Flora no era una gran pintora de flores, lo único que hacía era enmarcar las flores que iba encontrando a lo largo del mundo. Por eso sólo mostraba sus supuestas pinturas durante un tiempo y después ya no se sabía nada más de ellas, porque las flores reales se marchitaban. El desenmascaramiento del arte de Flora fue todo un escándalo. Se la insultó en los periódicos, se la retiró de los museos y en el mundo del arte se la conoció como “La gran impostora”. Flora parecía estar relegada al olvido y a la vergüenza, hasta que un periodista entrevistó al niño que tropezó sobre el cuadro que destapó el fraude. Cuando el periodista le preguntó si estaba orgulloso de ser la persona responsable de que Flora ya no engañase a la gente con sus creaciones, el niño respondió que no, porque no comprendía porqué a la pintora ya no le dejaban exponer, ya que le parecia maravilloso lo que ella hacía. “Ya, pero era mentira”, dijo el entrevistador. “¿Y eso qué importa? Si esas flores nos hacían tan felices.” dijo el niño. Y a partir de ese día Flora volvió a exponer y ya a nadie le importaba que las flores fuesen pintadas o reales.
miércoles 26 de diciembre de 2007
viernes 14 de diciembre de 2007
"Aforismos completos" de Margaret Dark.

El Canibalibro sigue con su particular investigación para sacar a la luz las perdidas y curiosas ediciones de la tan grande, como desconocida escritora, Margaret Dark. En este caso os mostramos la portada del libro que recopila sus aforismos. Pesimistas, sombríos, incluso tenebrosos en algunos casos, estos aforismos nos acercan a la manera de ver el mundo de la siniestra escritora y son un aliño perfecto para digerir y comprender mejor sus novelas. Para los apasionados y lóbregos seguidores de la escritora, este libro editado por “Das´Vanguard”, es como su Biblia o su particular I Ching, que leen, releen y consultan sin descanso. Hemos seleccionado unos pocos de estos aforismos que nos parecen representativos de su estilo. Esperamos que sean de vuestro oscuro gusto.
1. “Los sueños son los secretos que los Dioses nos susurran al oído”
2. “En el crimen, como en la moda, la elegancia es más importante que la comodidad."
3. “Todos los asesinatos que deseamos cometer no son más que el deseo de matarnos a nosotros mismos”
4. “En estos tiempos grises la excentricidad es la característica de los hombres inteligentes.”
5. “Prefiero ser elegante que buena.”
6. “Los verdaderos escritores escriben en penumbra, como si estuviesen contando un secreto, como si cometiesen un asesinato.”
7. “Siempre he deseado morir a causa de un apuñalamiento. Y de ese modo, ver mi rostro reflejado en la hoja de la daga un segundo antes de mi muerte. Creo que el último derecho que deberíamos tener es ése, ver nuestro rostro, ya sin máscaras, antes de desaparecer.”
8. “Cualquier libro, por insustancial que sea, es menos vulgar que la vida.”
9. “En mi vida por un lado he estudiado las diferentes formas de asesinato y por otro las diferentes formas poéticas. Y me he dado cuenta que las dos se parecen en los fundamental. Buscan llegar al corazón de la gente”
10. “Los grandes escritores no lo son tanto por lo que dicen, como por lo que no dicen.”
11. “La luz ilumina el exterior de las personas. La oscuridad, su interior.”
12. “Deberíamos construir los colegios al lado de los cementerios. Si acostumbráramos a los niños a la muerte desde el principio no sufrirían la angustia del fin de su existencia como nos ocurre a nosotros.”
13. “La gente habla de que ha amado a un ser hermoso y delicado como si se tratase de algún mérito o triunfo. Lo difícil es amar a un monstruo. Eso sí que es ser un verdadero enamorado.”
14. “Alma. Ciénaga. Ciénaga. Alma. Son la misma y son diferentes palabras.”
15. “En mi epitafio deseo que escriban: Margaret Dark, inventora de pesadillas, ahora se encuentra en el lugar que más amó mientras vivía: La oscuridad”
No dejen de contemplar la fabulosa portada que abrigó la luctuosa trama que contenía la novela “Somebody cries in the lonely pavillion” que Javier Olivares (el mayor estudioso español de la obra de Dark) recientemente acaba de recuperar.
Actualización:
Estimados amigos de El Canibalibro.
Os envío un pequeño hallazgo que no dudo os ha de parecer cuando menos interesante.
Para empezar, os diré que mis primeros contactos con el mundo de la ilustración vinieron de la mano de un tomo encuadernado de la revista La semaine del lettres, que mi padre, gran aficionado a los libros, había comprado de segunda o tercera mano, en una vieja librería de Granada, antes incluso de que yo naciera. Mis hermanos y yo devorábamos aquellos dibujos de escenas bíblicas, batallas y misteriosos salones llenos de personajes extremadamente expresivos. Pero, por encima de todas, nuestra imagen preferida era la de una mujer desnuda vuelta de espaldas frente a una ventana desde la que podía verse un mar bajo la tormenta. Creo que durante toda mi vida he estado volviendo inevitablemente una y otra vez a las páginas de aquel relato que, por desgracia, terminaba con un La fin au prochain numéro. Yo tardé en saber lo que significaba aquella frase, y de qué hablaba el texto, y si aprendí francés me atrevería a decir que fue para descifrar el misterio de aquella mujer.
Por desgracia, por muchas veces que he leído y releído aquel fragmento, nunca he conseguido entender el misterioso texto, en el que no aparece por ninguna parte mención de la mujer del dibujo.
Ayer por la noche sentí una repentina necesidad de volver, como tantas veces, a repasar las páginas gastadas del viejo tomo de La semaines des lettres, y, de pronto, comprendí por qué el nombre de Margaret Dark siempre movió en mí una inexplicable emoción: el relato, que se llama Des rideaux se mouvant sans raison, está firmado por Mme M. Dark, y bajo la ilustración se aprecia claramente la firma de un tal Pinkerton.
¿Tenéis alguna noticia de que existiera una traducción al francés del tan buscado Cortinajes que se mueven sin motivo? ¿O será una simple coincidencia de título sin relación alguna con el relato incompleto de Mrs. Dark?
He seguido con no poco interés las noticias que habéis ido sacando a al luz sobre la obra y la personalidad de Margaret Dark, pero nunca sospeché que iba a estar toda una noche sin dormir por la emoción de reencontrar aquellas páginas que no pocas emociones me dieron ya desde que era pequeño.
Sin nada más que añadir, aparte de felicitaros por vuestra labor de difusión,
un saludo afectuoso,
Joaquín López Cruces.



